Foto: PNUD/Proyecto MOVÉS

El lunes 13 de diciembre el Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentaron los resultados de la metodología Evaluación de Necesidades Post Desastres (PDNA, por sus siglas en inglés) aplicada al contexto de la pandemia de COVID-19 en los sectores Educación y Turismo de Uruguay.

La metodología PDNA se utiliza para evaluar las necesidades que devienen tras una situación de emergencia o desastre y para elaborar una estrategia de recuperación viable y sostenible. Esta herramienta que ya ha sido utilizada en distintos países fue adaptada a través SINAE y el PNUD al contexto de Uruguay, para evaluar una situación concreta: las necesidades devenidas de los impactos de la pandemia por COVID-19 en dos sectores clave: educación y turismo.

El proceso de trabajo contó con la participación de especialistas del Ministerio de Educación y Cultura, de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP),de la Universidad de la República, del Plan Ceibal, del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEED), del Ministerio de Turismo, de la Cámara Uruguaya de Turismo, del SINAE y del PNUD.

La actividad contó con la participación del director SINAE, Sergio Rico, el representante residente del PNUD, Stefan Liller, el director ejecutivo de la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI), Mariano Berro, el director General de Secretaria del Ministerio de Turismo, Ignacio Curbelo, la director del Área de Investigación y Estadística de la Dirección de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Gabriel Gómez, el consejero de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), Juan Antonio Gabito, el presidente del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEED), Javier Lasida, y el prorrector de Enseñanza de la Universidad de la República (Udelar), Dr. Juan Cristina.

“Estamos convencidos que este trabajo será de gran utilidad como insumo para la aplicación de medidas y políticas que apunten la recuperación de Uruguay ante los efectos de la pandemia y en especial a la recuperación de dos sectores tan relevantes desde el punto de vista social y económico para el país”, dijo durante la presentación de los resultados el representante residente del PNUD en Uruguay, Stefan Liller.

Por su parte, el director del SINAE, Sergio Rico, sostuvo que la aplicación de la metodología PDNA es un “producto de conocimiento de mucho valor para las políticas públicas en el contexto actual” y “un ejercicio imprescindible de formación de capacidades para la formulación de estrategias de recuperación frente a eventos futuros”.

En su intervención, Gabriel Gómez, director del Área de Investigación y Estadística de la Dirección de Educación del MEC, dijo este ejercicio permitió brindar información para evaluar “diferentes impactos en distintas partes del sistema educativo, para poder valorar estrategias de intervención específicas, más allá de los apoyos económicos que se puedan realizar”. “Estas cuestiones permiten de alguna manera fortalecer los sistemas de respuesta que puede tener el país frente a diferentes situaciones de impacto negativo sobre el sistema educativo”, añadió.

Luego se realizaron las presentaciones de la metodología PDNA, a cargo del consultor del PNUD y especialista en gestión del riesgo, Claudio Osorio, y de los efectos y necesidades de recuperación por el impacto de la COVID-19 en los sectores de educación y turismo en Uruguay, a cargo de la consultora Cora Alonzo, y el consultor Diego Fleitas, respectivamente.  

Resultados y propuestas para el sector educativo

Las pérdidas estimadas para educación inicial, primaria y media por la pandemia por COVID-19 en el período comprendido entre marzo 2020 y el 31 de marzo de 2021, se estiman en USD 14,46 millones.

La consultora del PNUD Cora Alonzo señaló que en el desagregado en el que se “gastó más dinero” fue en alimentación en las vacaciones (8,93 millones de dólares). Asimismo, hubo un ahorro en suministros de energía y agua de unos 4,73 millones de dólares, en tanto que el gasto en funcionamiento de instalaciones educativas se ubicó en 3,76 millones de dólares.

En tanto, el gasto estimado para adecuación y mantenimiento de infraestructura edilicia fue de 600.000 dólares; en fortalecimiento del personal de gestión unos 2,58 millones de dólares; en recursos tecnológicos 1,83 millones de dólares; en ingresos no percibidos 510.000 dólares, y en programas de apoyo psicosocial 980.000 dólares.

Las necesidades de recuperación fueron valoradas como base en 28,94 millones de dólares. Para la educación inicial, primaria y media pública se recomendó fortalecer una “estrategia de apertura segura” de las instituciones educativas, utilizar recursos tecnológicos para fortalecer procesos de adaptación tecnológica, apoyar a estudiantes en situación de vulnerabilidad y realizar una adaptación curricular y una reducción de la brecha educativa generada por la pandemia.

Respecto a cuánto impactó al niño, niña y adolescente la pandemia, se consignó un aumento de la tasa de repetición en 1,2%, como también desigualdades de aprendizaje en contextos más vulnerables. Según Alonzo, esto se debe a la menor cantidad de días de asistencia presencial al centro educativo o a estudiantes que no tuvieron ningún tipo de asistencia.

Asimismo, hubo una pérdida de aprendizajes que genera brechas entre generaciones. Además, destacaron el impacto “socioemocional” que tuvo en los docentes y estudiantes.

Por otro lado, el PNUD valoró el “bienestar sanitario” que tuvo la ANEP dada la respuesta de los servicios médicos y destacó el fortalecimiento del uso y desarrollo de las tecnologías de la información.

Juan Gabito, consejero de la ANEP consideró que más que pérdidas son “erogaciones no previstas”. “En lo cualitativo tenemos unos análisis que son bastante recientes pero su proyección la vamos a tener que evaluar en el mediano y largo plazo, hay que estar muy alertas”, dijo, y agregó que el “ejercicio prospectivo” sobre qué hacer para prevenir o mitigar “desastres” como lo fue la pandemia le parece “muy bueno”.

Resultados y propuestas para el sector turístico

Las pérdidas estimadas para el sector privado debido a la pandemia ascienden a US$ 2.897 millones en el período comprendido entre marzo del año 2020 y diciembre del año 2023, momento en el cual el arribo de turistas no residentes alcanzaría el nivel del año 2019.

Los sectores más afectados fueron el de alojamiento y el de alimentación con pérdidas estimadas en US$ 877 millones y US$ 775 millones respectivamente, durante el mismo período.

La región mayormente afectada ha sido la Este (Maldonado, Rocha y Lavalleja) con US$ 1.465 millones, seguido de la región Metropolitana (Montevideo y Canelones) con US$ 1.042 millones.

Las propuestas para la recuperación tienen base en la recuperación económica, la gobernanza para un sector más resiliente, el desarrollo, la inclusión social, la formación y la innovación,

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