Foto: PNUD Uruguay

¿Alguna vez imaginaste una maratón de innovación en una localidad de 2300 habitantes? ¿Es posible resolver desafíos de huertas familiares integrando generaciones y conocimientos? ¿Acaso la innovación se vincula con el territorio?

Alientos de tradición, de un territorio paisano” resonaba en el parlante un amanecer de primavera mientras el Laboratorio de Aceleración, junto con el Gobierno Departamental de Treinta y Tres y el Municipio de Santa Clara, preparaban el salón que recibiría a estudiantes de entre 15 y 18 años para participar de 10 horas de innovación.

La canción es un homenaje que hace un duo folklórico (Copla Alta) al pueblo que los vio crecer: Santa Clara de Olimar. Esta localidad se ubica a más de 300 kilómetros de la capital, Montevideo, y a una hora y media en auto de las ciudades más importantes en la región. Allí fue el lugar donde nos propusimos demostrar que las ideas surgen del pensamiento colectivo al abordar problemas concretos, que las prácticas tradicionales pueden (y deben) ser fuente de innovación para enfrentar los desafíos complejos del desarrollo sostenible.

A través del fondo RFF (Rapid Financing Facility) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se está implementando en Uruguay un proyecto para aportar hacia la recuperación socioeconómica post COVID-19, utilizando un abordaje de portafolio en la Región Centro en Uruguay. Dentro de la estrategia participativa de cohesión social del proyecto impulsamos este evento, para fortalecer la resiliencia de Santa Clara —particularmente de su red de huertas familiares— fomentando la productividad, la inclusión de mujeres y jóvenes, y el intercambio intergeneracional.

Desde un sistema de entrega de cultivos a domicilio con energía solar, hasta una plataforma georreferenciada y colaborativa de insumos y productos: estudiantes del liceo y la escuela agraria propusieron soluciones para responder alguna de las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo desarrollar nuevos sistemas para el manejo eficiente del agua y riego?
  • ¿Qué se puede hacer con los excedentes de producción de las huertas?
  • ¿Cómo mejorar la comercialización de los productos?
  • ¿Cómo generar redes y nuevas formas de gestión entre productores familiares?

 

Foto: PNUD Uruguay

 

Al atravesar las cinco etapas que nos propone la metodología del pensamiento de diseño (empatizar, definir, idear, prototipar, evaluar), una de las más importantes fue la de empatizar; en la que se invitó a productores familiares, en su mayoría mujeres y adultos mayores a que compartieran de primera mano los problemas que afrontaban a diario en sus huertas. Fomentar espacios como este, de intercambio intergeneracional para imaginar sociedades más inclusivas, fue uno de los grandes aprendizajes de la jornada.

Fueron 10 horas de cocreación, talleres, mentorías y charlas inspiradoras de jóvenes uruguayos emprendedores como Redalco y Compost Ciudadano. Luego, el jurado valoró los aportes de las soluciones elaboradas por todos los equipos, destacando particularmente al proyecto “gestión colectiva del agua de lluvia”. Este consiste en generar una red de recolección de agua pluvial en los techos de Santa Clara que luego pueda ser utilizada por productores familiares en sus huertas. Hubo otras dos iniciativas vinculadas a la comercialización innovadora de productos que recibieron una mención especial por parte del jurado.

 

Foto: PNUD Uruguay

 

Desde la recolección colectiva de agua, hasta un modelo de gestión cooperativo sostenible entre productores, los jóvenes propusieron ideas que invitaban a la asociatividad y cohesión entre productores y sociedad. Esta apreciación se convirtió en un fuerte mensaje para el Laboratorio de Aceleración, invitándonos a repensar los formatos que proponemos y cómo seguir empatizando y trabajando con las futuras generaciones.

“Soluciones locales para problemas locales”.

Generar el intercambio intergeneracional y la construcción colectiva de soluciones a problemas locales haciendo partícipe a las personas en todo el proceso, en lugar de promover diseños ajenos predeterminados, nos permitió apoyar el desarrollo de las habilidades de los jóvenes para empatizar con su realidad cercana y reconocer sus ideas. Aprendimos que, si bien la innovación no conoce fronteras, tampoco puede desconocer el territorio de donde surge.

También fue parte del éxito trabajar en conjunto con actores locales como el Gobierno Departamental de Treinta y Tres, el Municipio de Santa Clara, la Escuela Agraria y el Liceo, e invitar a la Universidad Tecnológica; cuyo objetivo es promover la educación terciaria en el interior del país, de modo de generar capacidades, alianzas y conexiones. En fin, colaborar colectivamente “para que los que siembren, cosechen”.

Mantente al tanto de los siguientes blogs del laboratorio de Aceleración del PNUD en Uruguay para conocer más resultados de la implementación del RFF en Uruguay.

 

*El uso genérico del masculino que se utiliza en este blog responde a la intención de simplificar la redacción y disminuir la sobrecarga en la lectura. Por lo tanto, de ninguna manera pretende constituir una discriminación entre mujeres y varones, lo cual es una preocupación para este equipo de trabajo.*

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