Presentación en Uruguay del Informe regional sobre Desarrollo Humano 2016

01-dic-2016

Foto Departamento de Fotografía del Parlamento

El jueves 1° de diciembre en la Sala Acuña de Figueroa del Anexo del Palacio Legislativo, tuvo lugar la presentación del Informe Regional sobre Desarrollo Humano 2016 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), titulado “Progreso Multidimensional: bienestar más allá del ingreso” y que fuera lanzado a nivel global en el mes de junio de este año.  Foto de portada: Departamento de Fotografía del Parlamento.

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Esta presentación, una de las tantas que se realiza a nivel nacional en la región, estuvo a cargo de George Gray-Molina, Economista en jefe del PNUD y fue comentado por la Ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi y el Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la UDELAR, Rodrigo Arim. La apertura estuvo a cargo de Denise Cook, Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Uruguay y Representante Residente del PNUD en Uruguay. También participó en la apertura representante de la Embajada de España en Uruguay.

El estudio señala que la principal amenaza al progreso en la región es la recaída de millones de hogares en la pobreza, aunque la ralentización económica no es la única culpable de tal regresión, según el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH) para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El informe sostiene recomendaciones para que la región impida retrocesos y siga avanzando en lo social, económico y ambiental, con políticas públicas de nueva generación, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En el informe titulado Progreso Multidimensional: bienestar más allá del ingreso el PNUD manifiesta especial preocupación por las 25 a 30 millones de personas—más de un tercio de la población que salió de la pobreza en la región desde 2003—que corren riesgo de recaer en la pobreza. Muchos son jóvenes y mujeres con inserción laboral precaria en los sectores de servicios de la región. Forman parte de un grupo mayor, de 220 millones de personas (38%, casi dos en cada cinco latinoamericanos) que son vulnerables: oficialmente no son pobres pero tampoco lograron ascender a la clase media.

El IDH destaca que lo que incide en la salida de la pobreza es distinto a lo que previene que las y los latinoamericanos vuelvan a recaer en ella. En la década pasada, los mercados laborales y la educación fueron los grandes motores para dejar la pobreza. Sin embargo, es fundamental que las políticas públicas de nueva generación fortalezcan los cuatro factores que impiden retrocesos: protección social, sistemas de cuidado, activos físicos y financieros (como un auto, casa propia, cuenta de ahorro o dinero en el banco que actúan como ‘colchones’ durante las crisis), y calificación laboral. Estos elementos clave componen lo que el IDH denomina canastas de ‘resiliencia’, que es la capacidad de absorber shocks y prevenir retrocesos, lo que es fundamental para la región en este momento de ralentización económica.

El IDH hace un llamado para repensar el modelo latinoamericano de progreso hacia un concepto multidimensional, en línea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y que trascienda el uso del ingreso per cápita, el ritmo del crecimiento económico y el Producto Interno Bruto (PIB) como criterios privilegiados para medir el nivel de desarrollo. El crecimiento económico solo no basta. Nada que disminuya los derechos de las personas y comunidades o que amenace la sostenibilidad ambiental puede ser considerado progreso, resalta el informe.

Más de lo mismo no rinde lo mismo - Si bien salieron de la pobreza cerca de 72 millones de personas y entraron a la clase media 94 millones de personas entre 2003 y 2013, los últimos tres años vieron una ralentización y luego una reversión de esta tendencia. Según el IDH, el promedio anual de latinoamericanos que salieron de la pobreza fue de casi 8 millones entre 2003-2008 y de 5 millones entre 2009-2014. Entre 2015 y 2016 aumentó el número absoluto de personas pobres, por primera vez en la década.

Esto se da por los límites de la expansión laboral y fiscal en la región. El mercado laboral en América Latina, en su gran parte es informal, según el IDH. Más de la mitad de los 300 millones de trabajadores en la región son: asalariados en micro-empresas con menos de cinco puestos de trabajo, auto-empleados sin calificación o no perciben ingresos (programas de aprendizaje, por ejemplo). Asimismo, de las más de 50 millones de empresas pequeñas y medianas, el 70% son informales, y dos de cada tres nuevos empleos creados en la región fueron en el sector de servicios, que tiene baja productividad y altas tasas de informalidad. Sin aumentos futuros de la productividad de los sectores de baja calificación laboral, la sostenibilidad del crecimiento y, en consecuencia, de los logros sociales, se compromete, señala el IDH.

Además, la expansión de transferencias sociales y pensiones no contributivas, que explican cerca de 30% de la reducción de la desigualdad de ingresos desde 2002, también encuentra un techo fiscal. Asimismo, el informe destaca que el peso de la carga tributaria en los pobres es tan alto en la región que suele anular el beneficio recibido por programas de transferencias de ingreso. Así, el IDH señala que mejorar la efectividad y progresividad del sistema fiscal en su conjunto es un desafío urgente para la región.

Invertir en las mujeres y en políticas de cuidado es clave para sacar la región adelante, dice el informe. Aun cuando la proporción de mujeres con estudios universitarios en la región era más alta (17.3%) que la correspondiente proporción de hombres (14.8%), en el 2013, las mujeres percibían un salario promedio por hora 16.4% menor en relación a los hombres. Además, las mujeres dedican tres veces más tiempo a labores de cuidado y del hogar que los hombres. Las tendencias demográficas y la ausencia de mecanismos de cuidados (especialmente para niños y adultos mayores), combinadas con el aumento de la participación laboral femenina, restringen una mejor inserción de la mujer en el mercado laboral y la generación de ingresos en los hogares, el informe resalta.

 

Datos de Uruguay

Informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe

 

·         En 2013, la clase media en Argentina, Chile, Costa Rica y Uruguay concentraba a más del 45% de la población de cada país, y la pobreza afectaba a menos del 12%.

·         Cambio anual promedio del coeficiente de Gini entre el 2003 y el 2013 en Uruguay fue -0.94%.

·         Cambio en la probabilidad de salir de la pobreza por ingresos debido a la adición de un infante al hogar en Uruguay fue 4.7%(en puntos porcentuales).

·         Población afrodescendiente (en porcentajes respecto de la población total) 9.4% en Uruguay o 2010.

·         Población de 15 a 24 años en situación de pobreza y de vulnerabilidad que no estudia ni trabaja, menos de 4 dólares por día es el 40.3%y entre 4 a 10 dólares por día es el 22.4% en Uruguay.

·         Cobertura efectiva de pensiones de la población en edad de percibir una pensión (en porcentajes) en Uruguay es el 77%.

·         En Argentina, el Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay el crecimiento de la proporción de población de clase media alcanzó de 17 a 20 puntos porcentuales.

·         En Uruguay la incidencia de la pobreza solo se redujo en 11 puntos porcentuales —del 18% al 7% durante el 2003 y el 2013.

·         La población que se encuentra en situación de pobreza por ingresos, posibilitan que una proporción importante de dicha población transite hacia la vulnerabilidad y la clase media. EN Uruguay tal proporción alcanza cerca del 42%.

·         En Uruguay cerca del 42% de la población pobre abandona tal situación después de recibir transferencias monetarias públicas, tal proporción disminuye al 28% después de la intervención del sistema impositivo. En otras palabras, el 14% de los hogares en situación de pobreza de ese país que podrían haber transitado hacia la vulnerabilidad o la clase media gracias a las transferencias públicas permanecen en su situación original debido al efecto de los impuestos y los subsidios indirectos.

·         Incidencia de empleos informales (de baja calidad) de la población vulnerable (en porcentajes) para Uruguay es el 51%.

·         Brecha de la tasa de participación laboral de hombres y mujeres en la población vulnerable en Uruguay fue 1.4.

·         La medición del tiempo puede echar nueva luz sobre las privaciones que están ocultas detrás de las mediciones del ingreso de los hogares. En el caso de Uruguay, por ejemplo, del 30% de los hogares pobres por ingresos, el 21% también sufre privación de tiempo. Dos de cada tres adultos que integran hogares conformados solamente por un adulto y un niño son pobres de tiempo, porcentaje un poco más elevado que el correspondiente a los hogares en que dos adultos están a cargo de tres o más niños (los porcentajes ascienden al 65% y el 60%, respectivamente).

·         Los hombres en las licencias por nacimiento en Uruguay son  de 10 días.  Además, en Uruguay se han establecido licencias parentales que pueden compartirse entre hombres y mujeres extiende hasta que el niño o la niña cumplen 6 meses.

 

Progreso Multidimensional: bienestar más allá del ingreso

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Acerca del IDH Regional: Este tercer Informe sobre Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe es una publicación con independencia editorial del PNUD. Este informe ha sido elaborado con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Participan del Consejo Asesor del informe más de 20 autoridades entre ministros, senadores y académicos. La segunda parte de este mismo informe, el Informe sobre Desarrollo Humano para el Caribe, con especificidades y recomendaciones para el Caribe de habla no hispana, será lanzado en julio del 2016